Uno de Bucay… uno de tantos…

anillo.jpg

Gracias, Blancaflor por dejarme tu blog… lo cierto es que a tí que te lee tanta gente tal vez les venga bien esta historia. Creo que todos debemos ayudarnos y echarnos una mano.. yo enseño a “coger olas” sin tabla a gente en la playa de El Sardinero (sin cobrar… jejje), vamos, que como a mi me gusta cogerlas y veo a jévenes que se fijan en cómo lo hago pues les enseño… ya ves… a mis 47 tacos y cogiendo olas, un tio con barba, en verano con la cabeza afeitada… y cogiendo olas… recuerdo que en una ocasión pillé una muy grande que me hizo pegar con mi barriguita en la arena, pero que me sacó hasta la misma orilla, bueno, hasta los pies de una ancianita que se me quedó mirando extrañada… ¿que pensaría? tal vez… “este tipo está loco, no tiene años para hacer esto, que lo deje para los jóvenes…” yo solamente la sonreí…, pues después de enseñarles a cogerlas les digo que hay una ley no escrita que dice que ellos tienen que enseñar al menos a otra persona a “coger olas”, es mentira pero … si todos nos ayudasemos un poquituco…

Cómo me enrollo… bien, al final de este cuento que también sirve para esto que me pasó os pongo la dirección donde podeis bajaros este y otros mas… los ha puesto el autor para disfrute de todos… todo un detalle.

El cuento dice así:

EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.

– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

– E… encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.

– Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

– Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

– Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

– ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.

– Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

– Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

 

A mi esta historia me sirvió de mucho en un momento dado, ya sabeis, uno de esos bajones que se tienen… como podreis leer más abajo… “teneis el deber de hacersela llegar a quien lo necesite”. ¿ok?

Ahí va la dirección que os dije:

 

Este libro fue pasado a formato Word para facilitar la difusión, y con el propósito de que así como usted lo recibió lo pueda hacer llegar a alguien más. HERNÁN

Para descargar de Internet: Biblioteca Nueva Era

Rosario – Argentina

Adherida al Directorio Promineo

FWD: http://www.promineo.gq.nu

7 comentarios

  1. He mirado esa dirección y veo que ya no funciona el enlace, bueno, si alguien está interesado en ese grupito de cuentos que yo en su día pude bajarme que me lo diga y se los envío por correo electrónico…

  2. Creo que tendre que conseguir el libro,quizás le necesite en alguna ocasión.
    Gracias

  3. Te mandaré los que me envió Situco. Son 26 cuentos, te los imprimes y te los llevas al curro. Recomendación super super. Ya nos contarás. Besos para esa peazo de wapetona.🙂

  4. Situco, gracias por enseñarlos a “coger” olas! La historia del anillo es como la vida misma. Una cosa es el precio que pagamos por las cosas, y otra muy distinta, su verdadero valor. Por humanos, únicos e irrepetibles nuestro valor es infinito. Sólo los que te valoren así te estiman y aprecian realmente. Los otros mejor dejarlos correr!!

    Saludos!

  5. jb… decía alguien una vez que se podría hacer un buen negocio… “comprando gente por lo que vale y vendiendola por lo que se creen ellos que valen”, como en todas las cosas el verdadero valor poca gente lo sabe… además hay muchos tipos de valores…. valor económico,sentimental,…
    si te interesan las historias esas te las pasamos ¿verdad merche?
    ¡AH! y si un dia venis por aqui os enseño a coger olas… si las hay , que no siempre las tenemos…

  6. Por cierto,no creo que se mosquee Bucay… tengo otra historia que podria poner… ponla tu, merche, la de esta mañana…
    creo que a alguien le servirá… es una de mis preferidas también para leer cuando “uno en matrimonio”… no soy cura… jejejeje , pero caso.

    Y un saludo pa tós,que antes se me olvidó… disculpa jb, jejejeje

  7. Por supuesto Situco, pero el sr. de los anillos eres tu asi que…..nos contarás. Yo pondré alguno no lo dudes y por supuestisimo nos vamos a ir a coger olas toditos al Sardi o a Somo ya veremos. Asi que jb no te “escaquees”…Por cierto me alegro de haberos conocido a todos porque tenéis mucho mucho valor para mí.🙂


Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s