Los buenos ratos en Puente Arce

De esto se acordará bien mi querida Olguita, pero yo tengo un recuerdo muy patente de aquellas temporadas que pasamos en Puente Arce. Siempre uno debe quedarse con lo bueno y de lo bueno, lo mejor. Yo recuerdo aquello como unos ratos de lo mejor. Recuerdo la casita de piedra que tenían alquilada, con su gallinero-cuadra. Un terreno en cuesta por la parte de atrás inmenso. Tenía higueras y hasta un manzano donde alguno se quedó colgado cierta vez. Recuerdo también a Niebla y Gris, dos perros enormes de raza husky siberiano, pero que eran unos buenazos y muy cariñosos. A veces se ponían a aullar y aquello era como la hora del hombre lobo. Nos reíamos mucho con ellos.

Recuerdo la piscina hinchable que ponía Olga en el “prao”, allí se metían los chiquillos a darse chapuzones cuando el calor apretaba. ¡Cómo se lo pasaban!. Incluso recuerdo que todos pasaron la varicela al tiempo allí en el pueblo. Aquello era vida, siempre al aire libre. Los gatillos siempre andaban por allí rondando, sobre todo el Morito, uno blanco y negro muy dócil que siempre andaba a ver que le caía, zalamero como él sólo. Tenían una perra que se llamaba Linda, era una pastor alemán preciosa y de lo mejorcito; buena, buena . Después llegó Perla, otra perrilla que apareció abandonada y rápidamente se quedó en casa.

yesi, morito y linda

En aquella época Olga se dedicaba en sus horas libres a las manualidades, algo que la encantaba. Pintaba, hacía juguetes, percheros, cajitas y demás “bricomanías”. Yo disfrutaba mucho viéndola hacer y como de semana en semana ideaba algo nuevo y lo ponía en práctica. También organizábamos de vez en cuando la sangría “olmergache” . Una especial que hacíamos en una cazuela, echando toda clase de fruta que pillábamos, la botella de naranjada, limonada y el vinillo; unos hielos y a revolver con un cacillo. Lo metíamos en la nevera y luego fresquito estaba buenísimo.

Los niños jugaban en la calle con sus triciclos y bicis, aún eran pequeñitos cuando aquello. Alguno aprendió a andar allí, y la de culazos que se dieron. La verdad que aquello era una maravilla, no se veía nada más que el coche del vecino y algún otro que pasaba cada…ni me acuerdo. Una tranquilidad pasmosa. La puerta de la calle abierta, de vez en cuando venía una vecinuca mayor por allí a ver que se cocía; pero era una señorina encantadora.

De cuando en cuando nos íbamos paseando hasta la cantera y luego por una zona con bosque que había al lado. Podías pasear horas y horas entre parcelas y árboles. Dando vuelta a la cantera entrabas en otro barrio con casitas e incluso ya se estaba construyendo alguna urbanización con adosaditos (acosados que diría el amigo Situco). Esa zona, Puente Arce, se puso muy de moda, porque gracias a la autovía estabas a 20 minutos de la ciudad. Se podía seguir disfrutando de la tranquilidad del pueblo, junto con que era una zona muy próxima a la costa y por supuesto para el que trabajase en Santander era estar a tiro de piedra. Seguramente a estas alturas aquello habrá crecido bastante, aunque espero que siga conservando su esencia y su tranquilidad.

Allí se celebraban las fiestas por Santa Ana, organizaban en la plaza una romería con cuatro puestos, el bar del pueblo y el templete donde tocaba el grupo invitado. También disponían de una bolera, donde se hacían varios torneos de un juego autóctono, los bolos. Todos los vecinos colaboraban y ayudaban a montarlo. Había buena gente en ese pueblo.

Nos pasamos muy buenos ratos tanto en el pueblo como en la casa de Puente Arce. El día que tuvieron que dejarla fue una pena. Pero bueno, algún día volveremos a tener un puebluco donde seguiremos pasando los mejores ratos de nuestras vidas. Unos en un sitio, otros en otro pero siempre recordando y disfrutando con ello.

4 comentarios

  1. Que cabrita, ya me has puesto nostálgica, que buenos momentos, tambien allí recibi una noticia muy bonita ¿te acuerdas? Laura venía en camino, sin mediar palabra nos miramos y supe que iva a ser tía.

    Mis manualidades “onde andarán” buena alguna hay por ahí.Y mi Perla la perra más maravillosa del mundo, mi fiel compañera.Algún día hablaré de ella.Y los caracoles que cogíamos de noche, niños y mayores,jugar al escondite con todos los niños que estaban en mi casa metidos todo el día,y…buff que pila de recuerdos.

    Me alegro de haberlos compartido contigo, como tantos otros, buenos momentos.

    Besucus mani

  2. si quereis ir a viesgo a dar una vuelta, tomar un café…

  3. Si que lo recuerdo…¡que tiempos aquellos!. Pero ahora también tenemos un puebluco que es el de Situco y por supuesto que iremos a tomarnos un café…¡por supuesto!🙂

  4. hola antes que nada me quiero presentar vivo aqui en puente arce y mi abuelo tambien es de puente arce .e leido tu historia y me gusta ver que te lo pasaras tan bien en este pueblo .si hace mucho que no has venido ya ni lo conoces es como una ciudad ya jeejj.lo e comentado con allguna vecina mayor lo de tu historia pero no saben quien eres ni nada jeje pero bueno me alegro de que te gustase estar en este pueblo y a ver si vuelves pronto y ves lo cambiado que esta jej.muxos besos de una chica de aquel pueblo ajaj


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